Las aventuras de Marina Oliván. Espadachina. Pirata. Temeraria. Indomable. Libre.
martes, 27 de septiembre de 2011
La sangre de dos héroes (I)
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Llegada a Santiago, casa del Primer Testigo.
lunes, 19 de septiembre de 2011
Se prepara la revuelta...
El Mariscal mostró sorpresa abriendo ligeramente los ojos.
viernes, 16 de septiembre de 2011
Gracias
martes, 6 de septiembre de 2011
NOVUS ORDO SECLORUM
Hay preguntas que son difíciles de contestar para las gentes de Théat del siglo XVII. Una de ellas es...¿Quién mueve el mundo? Si a un Mountaignés le preguntaran le respondería orgulloso "nuestro Rey Sol el emperador". Si le preguntáis a un Castellano, os dirá humildemente "Dios y nuestros hermanos, sin duda". Un vodacciano, por el contrario, os respondería "nuestras brujas, nuestras familias y nuestras fortunas". En Ávalon, la tierra mística, os dirían "los Shide, nuestras hadas y nuestras ninfas". Si nos vamos al norte, a Vendel, os afirmarán: "los gremios y el comercio". En Eisen, la destruida tierra de los dragones, pregonarían que el mundo lo mueve "la fuerza, el noble valor y el arrojo en combate". Y en la fría Ussura, se frotarían las manos susurrando "Matushka, nuestra Madre tierra y nuestra abuela Invierno"
Puede que tengan razón, puede que no.
Realmente, quien mueve el mundo es la avaricia, el poder, la fuerza, el odio, la conspiración... Otros, lo mueven por el honor, la bondad, el altruismo y el amor. Pero la realidad es realmente gris.
Muchos, movidos por estos impulsos, se han reunido a lo largo de los siglos para cambiar los destinos del mundo y de sus habitantes.
Hoy, una vez más, lo han hecho.
En las profundas cavernas de un imponente castillo, en Dios sabe dónde, Trece personas se reúnen como han ido haciendo durante siglos, desde la fundación de
Los Trece, se encuentran de pie, embozados de pies a cabezas. Se muestran en círculos alrededor de una enorme mesa de piedra de madera. Y su sello precede la reunión, un globo terráqueo atravesado por sus sables, marcada por la pirámide del ojo que todo lo ve. En modesto relieve, está el mapa del mundo conocido moldeado en la mesa...
De los trece solo se ven sus ojos, que parecen zafirinos a la luz de las antorchas del oscuro salón subterráneo.
-Nos NOVUS ORDO SECLORUM- susurran ceremonialmente a la vez.
Las trece figuras oscuras se sientan entre las sombras. Y empiezan a nombrarse uno a uno.
- Espada.-dice uno.
- Soga. -responde otro
-Moneda.
-Cruz.
-Academia.
-Corona.
-Báculo.
-Ojo.
-Piedra.
-Fuego.
-Sombra.
-Palabra.
-Cerbero.
-Bien, se inicia la reunión.- dice uno de los encapuchados.- Hoy, un día más, el Concilio de los Trece se reúne. Los trece, nosotros, los que desde las sombras traeremos la paz y el orden bajo nuestro mandato único y anónimo. Empecemos con los informes. ¿Espada?
Un enorme hombre encapuchado y embozado, como todos, se levanta. Se ven sus guanteletes, y bajo ellos, se vislumbra sin querer unas escamas.
-Eisen está al borde del levantamiento, no hacen más que cultivar barro. En Ávalon mis hombres han confirmado que los Perros Marinos actúan en nombre de la reina Elaine y los casacas rojas de su Majestad hicieron movimientos en las islas del Glamour. La invasión de Castilla por parte de Mountaigne se ha estancado por nuestros movimientos para que dividiera sus fuerzas hacia Ussura. El general Montegue no ha conseguido tomar el río helado Rurik que conduce a la capital de Ussura. Por el otro lado del frente, el Mariscal Charles Dupont le sustituye en Castilla, disponiéndose a asediar Santiago y a bloquear los puertos castellanos. Lo que le quedaría para tomar la costa occidental sería una villa de campesinos sin oposición ninguna y el fuerte de San Teorodo, donde se espera resistencia. Espada.
-¿Soga?
Una figura delgada se levanta, a través de su capucha se pueden ver sus finos rizos rubios y unos ojos claros encantadores. Su voz suena claramente delicada y femenina.
-El Rey Sol de Mountaigne ha ejecutado a tres de sus consejeros por dar una orden que dio él mismo: repartir la comida podrida que no ha enviado a sus ejércitos. También se rumorea que la esposa del Empereur va a ser ejecutada por traición, aunque realmente el motivo es que no le da un heredero al rey. Su verdadero sucesor sigue encerrado en nuestra prisión de donde aún no saldrá. El Buen Rey Sandoval, por otra parte, está en el punto de mira, pues podríamos aprovechar que solo es un muchacho de 16 años para quitárnoslo de en medio y conseguir parte de nuestros intereses. Soga.
-¿Moneda?
-Estúpidas reuniones, ¡venimos aquí y no avanzamos nada en nuestros planes! ¡Porca misseria!- dice una delgada pero atlética figura con fuerte acento vodacciano- ¿Cuándo vamos a actuar de verdad? Esos Príncipes Mercantes no hacen más que fanfarronear del poder que me pertenece por derecho, Vodacce lo necesita. ¡Me necesita! Un único Rey Mercader... -dijo con avaricia.
-Los príncipes te temen, amigo mío. Sigue con tus intrigas, lo estás haciendo bien. Informa.
-Figlio di putana... de acuerdo.- recapacitó- Las guerras entre Castilla y Mountaigne aumentarán nuestras arcas. Sin embargo mis mercaderes preveen que tengamos pérdidas por el frente Usuro. El mercado de divisas nos hace ganar más, pero con el gremial perdemos beneficios. Hay que ganar esa guerra mercantil contra la nueva moneda vendelia. Moneda.
-¿Ojo?
Un muchacho delgado se levantó, sus ojos grises, lo único que se veía, estaban serenos.
-Nuestros ojos ven muchas cosas, hermano, pero lo más importante es que los Caballeros de
-¿Sombra?
-En las sombras de los barrios bajos de todo el mundo se habla de Revolución, pero donde más es en Mountaigne. Los campesinos están hartos de su nobleza decadente y derrochadora. Esperan al momento adecuado, o a la persona adecuada para que comiencen a rodar cabezas nobles, aquí sugiero que pueda encargarse nuestra hermana Soga de ejecutar a los que nos interesen quitar de en medio y salvar mediante un juicio sobornado a los que nos importa mantener vivos de momento. Por otra parte, en las Tierras Altas y
-Fuego.
Un hombre encapuchado y embozado se levanta trabajosamente. Solo se ven sus ojos oscuros tras unas lentes convexas. Su voz suena templada y experimentada, mayor.
-Un avance que les pueda interesar a los que solo les interesa la guerra- dice con desprecio con fuerte acento castellano sureño- es la creación de una gran bombarda en las tierras de las arenas ardientes. También el mortero, con el cuál podremos traficar como material de guerra y sacar una sustanciosa suma a Montaigne, lo que avanzaría la guerra. Si a alguien le interesa otras cosas verdaderamente interesantes, les interesará que hemos descubierto planetas nuevos, así como que sus giros son elípticos. También estamos a punto de crear una piedra filosofal...mediante métodos que quizás no pueda explicar detalladamente, pues no entenderíais ni la mitad de todo mi saber. Fuego.
-¿Corona?
-Nada nuevo, los reyes solo son unos títeres cuyas cabezas rodarán cuando sea el momento. Nada más relevante. Corona.
- Palabra.
Una mujer madura se levantó delicadamente. Solo se veían sus ojos, como a todos.
-Me parece interesante la observación de que la palabra se esté usando para levantar al pueblo castellano. Aún no sabemos quién publica esos poemas tan altivos y candentes que motivan a la lucha, pero sea quien sea tiene una lectora. Por otro lado, los textos de las hijas de Sophía han aumentado en la parte occidental de Castilla, seguramente porque
-¿Academia?
-Sí, eh...están los preparativos para buscar los códices Syrne en las catacumbas de Mountaigne, así como los de la biblioteca capital de Vendel. Eso es todo. Academia.
-Bien. ¿Báculo?- valora el intermediador de la reunión dando paso al siguiente.
Un hombre se levanta trabajosamente con las manos totalmente quemadas, apoyado por un bastón.
-Los hechiceros están a punto de culminar el estudio de una ceremonia que podría volver a darnos nuevos pactos para conseguir sangre hechicera como la nigromancia. Avisaré con nuevos avances. Báculo.
-¿Cerbero?...- hubo un silencio largo.- ¡Cerbero!-gritó al ver que no respondía.
Cerbero, una figura enorme igualmente encapuchada, se levanta con una manada de lobos enormes tras su asiento.
-Éstas reuniones son una mierrda- dice con desprecio, recalcando las "r" como un buen ussuro.- Somos como vulgares políticos decidiendo que vamos a hacer dentro de cinco minutos. Quiero que el Gaius que mató a mi padre acabe su cabeza en la nieve y su corona en mi cabeza. Aún espero que me ayuden los miembros de la sociedad de exploradores que solicité para...
-Sí, estamos al tanto, te llegarán dentro de una semana en la corte de Ussura.
-De acuerdo, inútiles pomposos. Cerbero se sienta ya.
- Y por último...¿Cruz?
Una risa oscura salió por respuesta de la profunda capucha del aludido.
-¡Cruz!
Pero el aludido seguía riéndose tenebrosamente.
-¡Es vuestro turno maldita sea! ¿Qué es lo que le hace tanta gracia?
-Nada, nada. Simplemente que mientras vosotros habláis de cosas mundanas, yo he hecho un descubrimiento de lo más...inusual. Algo que implicaría cambiar la balanza a nuestro favor. La señal de poder que todos esperábamos, espiritual y carnal. La señal que llevaba esperando estas reuniones desde hace más de mil años.
Los miembros del concilio comenzaron a murmurar entre ellos.
-¡Explicaos!- exigió el moderador.
-¿Qué acontecimiento se va a dar 4 veces en la historia de la humanidad?
-¿Qué...? ¿Qué queréis decir, Cruz?- dijeron asustados.
-Cuatro veces...
- No puede ser...
-¡Exacto, lo que estáis pensando, las venidas de los Profetas se han daron 4 veces en la historia de la humanidad!- dijo oscuramente aquél al que llamaban Cruz.
-Estáis alucinando. El cuarto nunca ha llegado, y no creo que lo haga nunca, son cuentos para niños y...-decía el hombre rodeado de lobos, hasta que fue interrumpido.
-Vuestra falta de fe, resulta molesta. El cuarto está en
-¿Qué decís? ¡Estáis loco!
-¡Contemplad al cuarto profeta, malditos infieles!
Una bola de humo y una explosión atronadora se hizo encima de la mesa, y de ella apareció un encapuchado del cuál solo se veía una frondosa barba con una espada flamígera. El aura de poder que desprendía el profeta era inmensa...oscura y aterradora. Era imposible mirarle a la cara y menos aún a los ojos.
-Por todos los dioses...-dijeron los presentes evitando la mirada del recién llegado.- ¡Es él! ¡El cuarto profeta!
-El cuarto profeta nos ha elegido para traer sus predicciones. El cuarto profeta está con nosotros. El primero habló contra los pecadores. El segundo habló de éxodo. El tercero habló de separación. Y el cuarto está aquí, y habla en el mismo lenguaje que nosotros, el de la nueva unión, el del Fin del mundo que conocemos y nosotros somos los elegidos para moldear su nuevo orden. El primer Profeta que nos arrebató el poder, el cuarto nos lo dará. Nuestro camino llega a su fin.
Los presentes siguieron discutiendo.
-Hermanos...éste es el momento que esperábamos. El momento de actuar, de cambiar lo conocido y moldearlo a nuestra manera. Por lo que veo, ésta podría ser la señal que esperaban nuestros padres a lo largo de los siglos. Las sagradas escrituras están de nuestro lado, pues el Cuarto Profeta, aquí presente, es un hechicero...como nosotros. Nadie podrá oponerse a nuestros designios. Nadie...-concluía Cruz.
-¡Es el momento de actuar, pero con cuidado! ¡Es la hora! ¡Podremos vengarnos y tomar lo que es nuestro después de un milenio.-decían desde el fondo de sus capuchas.
"Es la hora"
Los trece sonrieron como tiburones y dijeron al unísono mirando a la figura que portaba la espada flamígera sobre la mesa de piedra.
-Somos la paz, somos el orden, somos la justicia, somos la determinación, somos la fuerza, somos los intocables, somos la pureza de la sangre, somos la evolución, somos el progreso, somos los sabios, somos el poder, somos el mandato, somos lo divino. Somos trece y somos uno. Somos la nueva era. ¿Quién estaría tan loco, como para oponerse a nosotros?
Sus sombrías carcajadas dieron fin a la reunión y cada uno de los trece volvió a su cargo público, civil o militar, normal, corriente...e insospechado.
El mundo tal y como lo conocemos va a cambiar. A menos que alguien lo impida...
Héroes. Es lo que el mundo necesita en estos tiempos de incertidumbre y necesidad.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Héroes y villanos (I)
Ésta chica (bueno...ejem) es Cintia Ruíz. Es una huérfana castellana de la Villa de Santa Elena, el pacífico pero orgulloso pueblo de las ciudades libres del sur. Castiza, apasionada, alegre, caradura y activa. Se ha iniciado en la profesión de la herrería en el pueblo (acabando con la poca feminidad que tenía) y ya ha alcanzado un nivel en el que no puede aprender más, a no ser que salga de la ciudad. Tiene un futuro prometedor en su profesión, pero su enorme amistad infantil con Marina Oliván le ha distraído siempre de sus funciones. Y ella ha distraído a Marina arrastrándola en aventuras como la captura de melones y sandías en los cultivos del vecino o tirarle piedras al espantapájaros gabacho. Aunque se distraen ambas dos de sus funciones, se lo pasa mejor que pegarle a un yunque, dice ella. Parece bastante encoñada del hijo del Barón Lara, pero no se sabe realmente de qué va la cosa. Sospecha que Marina Oliván quiere quitárselo. De hecho, ha comenzado su venganza de dejar calva a su amiga cada vez que ella cree que su amiga tontea con el hijo del Barón, Alonso Lara. Parece uno de los pocos personajes que no tiene mucho que ocultar. ¿O sí? Quién sabe.
Aquí está el chico por el que cualquier campesina de pueblo soñaría. Alonso Lara. Guapo, joven, elegante, culto, amante de los caballos y gran jinete. Y además, viene con futuro título nobiliario de barón. Es ideal para cualquier campesina de pueblo menos para una: Marina Oliván, que rechazó su propuesta de matrimonio tirándole una granja en la cabeza. Sería casi perfecto si no fuera tan creído, sobrado y mujeriego, pero sobre todo, su peor defecto es que es malísimo a la hora de la dialéctica amorosa (y se sabe que pretendía a muchas, con las que nunca llegaba a nada serio). Parece que Marina ha descubierto que sus patéticas maneras de intentar contraer matrimonio es realmente porque quiere hacer feliz a su anciano padre, el Barón Lara, el cuál quiere que antes de morir él, su hijo haya encontrado esposa. Él quiere hacer feliz a su padre de forma desesperada...pero lo cierto es que no tiene ninguna gana de casarse. Eso podría explicar muchas cosas. También le regaló a Marina el que iba a ser su futuro caballo, Ventisca (aunque ella se adelantó y lo tomó por su mano, jeje.) Parece bastante seguro que después de muchas aventuras con Marina Oliván, ellos dos se casarán 
sábado, 2 de julio de 2011
Resumen de partida: El principio de algo nuevo...otra vez (Sesión introductoria)
Su aventura comienza como un día cualquiera cuando amanece en la campiña castellana. Marina, arrastrada por la mala influencia de su amiga Cintia Ruiz, espera al amanecer para robar unas frescas y jugosas sandías en el campo de Mauricio el Roñoso, su vecino. Mientras corren con el preciado tesoro, su vecino alza su hoz por encima de la hierba y las persigue entre las plantaciones, intentando identificar a los ladronzuelos que le roban. Para ello, con gran maldad, Mauricio suelta a Napoleón y a Salchichitas para que cace a los ladrones, pero el bulldog francés y el pequeño caniche no imponen demasiado, eso le pasa por creer que los perros del extranjero son mejores, a los roñosos son los fáciles de timar.
Tras su pequeña travesura, Marina y Cintia se reunen en la vieja granja abandonada, que hace las veces de granero alguna vez. La granja siempre ha estado así y no parece que nadie la quiera reparar. Marina y Cintia, amigas de la infancia, discuten sobre sandías y melones. Mientras mira intensamente las frutícolas, a Cintia le llega una duda existencial de sobre por qué algunos hombres llaman a los senos femeninos "melones". Tras una conversación amena entre chicas, la campana del pueblo suena, y la villa comienza a despertar. Cintia, con la excusa de que ahora trabaja para el herrero del pueblo Julián Montalbán, le da el resto de las sandias a Marina y se va hacia la villa. Marina, por otro lado, aun sospechando de las extrañas buenas intenciones de su amiga, acepta llevarse la fruta.
Marina llega a casa y se encuentra con que su vecino Mauricio el Roñoso está pidiendo explicaciones de quién le roba las sandías. Su padres, Tomás y Beatriz, pagan el coste de lo robado, sabiendo que su hija ha vuelto a hacer de las suyas bajo la mala influencia de la huérfana Cintia. Beatriz, queriendo ser educada (sólo, educada) le invita a tomar algo a su vecino como disculpa, pero Mauricio en vez de tomar la mano que se le tiende, toma todo el brazo y se queda a desayunar. Marina intenta entrar en casa con la sandía por el patio gallinero, y hace gala de una buena maña para no despertar a esas locas gallinas. Cuando entra en casa Mauricio no tiene más remedio que acabar enterándose que la que roba las sandías es Marina, sólo ella, pues entró en casa con las pruebas del crimen. Por otro lado, Cintia, mientras va hacia la forja del pueblo, se ríe malvadamente pues sospecha que su plan ha salido a la perfección y está libre de sospecha de robar sandías.
Tras el desayuno, el pueblo se viste para acudir a misa, y la familia Oliván no son menos. Allá en la villa, la misa se hace interminable, pues aparte de que son largas de por sí, más lo son si el cura es tartamudo. El pobre Padre Merino tiene problemas para hablar en público. De hecho, hay misa porque una de las monjas le empuja hacia el altar para que hable. La misa se hace interminable y las mujeres se abanican con aburrimiento. Llega el momento de consagrarse y las familias van hacia el pater para tomar la consagración. Marina y Beatriz van, mientras su padre las espera en el banco. Marina le pregunta a su madre por qué nunca va su padre a tomar la consagración, y ella le responde que su padre "no cree que el cuerpo de los profetas esté en una galleta". Algunas feligresas que chochean ya se escandalizan ante tal comentario en la iglesia, pero a los 5 minutos se olvidan y siguen abanicándose casi con furia. El primero en consagrarse es el Barón Lara y su hijo, Alonso Lara, el picha brava (o eso quisiera) de la villa. Tras tomar la comunión saluda a Marina en la cola de la misa, y la saluda como un caballero, tomándola de la mano y besándosela (todo un escándalo en una iglesia). Al retirar la mano, Marina ve como le ha dejado un papel donde le ha dejado escrito Alonso Lara que se encontraran después de la misa en la vieja granja abandonada, ellos solos. Las viejas vuelven a chismorrear escandalizadas, llamando a Marina de todo menos bonita, que si es una pelandrusca que hace que los hombres hagan cosas blasfemas en la iglesia, que las muchachas de hoy en día eran unas frescas y bla bla bla. Otra cosa que avivó los comentarios hacia Marina en el pueblo, era que se levantara para acercarse al altar para darle la paz del Señor al padre Merino, cuando éste siempre se muestra aparte en este tipo de cuestiones. Ni qué decir que se podía freír un huevo en la cara del pater, mientras la monja se reía inocentemente ante la situación, mientras los comentarios negativos hacia las hijas de los Oliván crecían por las chismosas: " va a por todos los varones, incluso se le insinua al cura, qué buscona" siguen diciendo más o menos las viejas. Al fin y al cabo, es un pueblo. Sus padres por el contrario les da igual, incluso aprueban que su hija lleve contraria a la gente (más que nada porque ellos eran igual a su edad)
Más tarde, Marina se reune en la granja abandonada con el futuro barón, el señorito Alonso Lara. Le esperaba tras la puerta, encerrándola justo cuando ella entrara. Allí declaró su amor (de forma muy patética) haciendo símiles de su persona con una estrella y chorradas varias y otros comentarios hirientes y pomposos como "deja tu burro y cásate conmigo", le dice mostrándole un anillo con el nombre de su amada Marina grabado (de todos los anillos que tenía acertó con el que correspondía). Marina, viendo que no había por donde huir, pues él estaba bloqueando la salida astutamente, se le abraza emocionada (para poder alcanzar el pomo del portón) mientras él no paraba de preguntar emocionado "¿eso es un sí?". Marina lo sigue abrazando y le da la vuelta, estando ahora ella cercana a la puerta, se separa de él y le responde "eso es un...¡tengo prisa!" dice locamente mientras cierra de un portazo la granja abandonada y sale corriendo como alma que lleva el diablo. Lo que nadie había previsto es que fue tal el portazo que pegó Marina que la granja se derrumbó parcialmente encima del hijo el barón. Cuando Marina vió que el hijo del barón estaba ileso mientras sacaba una mano entre las vigas con el anillo, todavía pidiéndola en matrimonio, salió corriendo hacia su casa.
Allá en casa lo primero que hacen sus padres es mirar la mano de su hija, y al ver que seguía desnuda respiraron con alivio. Con esto salió el tema de las pedidas de mano y su hija Marina pregunta cómo fue la suya, la de sus padres. Éstos se miran y misteriosamente cambian de tema con gran descaro, lo cuál le toca un poco la moral a su hija.
Tras preparar Marina las últimas piezas de alfarería, se dispone a secarlas y llevarlas a la feria del pueblo con su gran pollino valiente. Su padre Tomás sugiere vender el pollino pues ya está para el arrastre, pero su hija Marina se niega rotúndamente ¿le habrá cogido cariño al burro?
Allá en el pueblo hay un heraldo hablando encima del pozo, contando las nuevas, sobre cómo los cardenales han decidido disolver el Tercio Viejo de San Juan y que hay que racionar la comida porque Mountaigne está bloqueando los puertos castellanos. Marina se mete en la feria y consigue vender algunos botijos de barro cocido de forma extraña, pero curiosa. Allí se encuentra un puesto de metales forjados, donde está su amiga Cintia vendiendo materiales de la forja del pueblo. Se quedan charlando y Marina se da cuenta del poco arte y paciencia que tiene su amiga para vender productos. Al final acaban hablando del hijo del barón y Marina le cuenta que acababa de pedirla en matrimonio en el viejo granero. En ese momento Marina descubre que a Cintia también intentó "conquistarla" el susodicho, pero que ella no le dió bola porque esperaba a que lo hiciera de nuevo de manera menos cutre. También se dió cuenta de que Cintia está un poco encoñada de Alonso Lara, por lo que empezó a tirar de los pelos a su amiga por envidia en mitad de la feria. Al final de la conversación, Cintia le acaba vendiendo una daga que no corta, pero al desprenderse la hoja de la empuñadura, Marina decide quitarle una lima sin que se diera cuenta para compensar el timo.
Josué, Blas y Clara, los huérfanos del pueblo, le robaron la lima en la feria y persiguiéndolos conoció a Ramiro, maestro de escuela, aunque solo sabe impartir historia. Allí hablaron sobre el Tercio de San Juan, y Ramiro le pidió si veía a alguien del Tercio que le dijera que Ramiro León estaba allí.
Marina volvió a casa con el dinero y una lima, pero sus padres no se encontraban allí, así que decidió darse una vuelta. Allí en la posada "las castañuelas alegres" vió que estaba plagado de mercenarios, la mayoría eisenos imponentes. Allí había otro hombre enorme y barbudo, el Capitán Barceló, que se encontraba reclutando gente sobre un papel donde ponían precio a su cabeza por deserción. Marina estuvo hablando mucho tiempo (o más bien escuchándo a ese fantoche) sobre sus estúpidos planes de hacerse pirata para volver a la Armada Castellana y conseguir una patente de corso, el problema es que solo cuenta con un bote y una tripulación de 4 piratas...toodos locos. Mientras, su criado no hacía más que darle la razón o tocar el violín cuando Barceló se ponía dramático. Allí juntos llegaron a la conclusión de que su tierra podría ser liberada por mar, y con ésta idea fue a sus padres a contarselo. Pero sus padres no estaban en casa.
Más tarde tuvo otra travesura con Cintia, escalar el campanario y dar cinco campanadas, siendo las tres de la tarde, lo que confundió a todo el pueblo. El padre Merino las persiguió por el pueblo infructuosamente. Con el "cambio de hora" improvisado, aprovecharon para coger unos melones a Mauricio el Roñoso, para no ir perdiendo la costumbre. Volvieron a la granja abandonada y alli escucharon entrechocar de espadas. Los padres de Marina se estaban batiendo en duelo y rememorando viejos tiempos (¿qué tiempos? ¿acaso no eran campesinos?). Marina, escondida, descubrió que su padre es realmente avalonés y que no son precisamente unos campesinos muy normales. El duelo quedó en empate "como siempre" dice Tomás a su esposa Beatriz. Ya en el suelo de la granja, se echan un rato mirando desconcertadamente como un melón rueda por una de las vigas caidas hacia ellos.
Ya en casa Marina deja claro que se ha enterado del pequeño secreto de sus padres y su afición por matarse con floretes en el granero abandonado, así que le cuentan parte de su historia. Marina muestra intenciones de alistarse algún día al ejército o a la marina, lo cual no le hace mucha gracia a sus padres. Su padre le regala un crucifijo con una piedra de singular belleza, como regalo para que su hija no hiciera ninguna estupidez de alistarse en un ejército. Sus padres quieren asegurarse que su hija no van acabar en ninguna guerra absurda muriendo por un rey al que ni siquiera conocen. En cualquier caso, dejaron bastante claro que no querían a su hija en la guerra, de hecho hablaron de mudarse, pero...¿a dónde?
Al final pasa lo inevitable, la guerra alcanza la Villa. Durante la cena, la familia Oliván nota como sus platos vibran y forman olas en su sopa. No es una tormenta. Bueno sí, la de la guerra. Los cañones se escuchan a escasos kilómetros. Están asaltando la ciudad de Santiago al norte de la villa.
Durante la noche comienzan a llegar los primeros refugiados. Soldados del Tercio que se han retirado...pues dicen que hubo alguien de dentro que les ha habierto la puerta a los enemigos. No podían combatir con un traidor entre sus filas. Marina les dice a los soldados del Tercio, Castellanos, Mariano y Bianca que Ramiro se encuentra en el pueblo. Todos se reunen a la esperda de decidir si van a retomar la ciudad de Santiago, si hacer frente a los gabachos en Santa Elena o replegarse en el fuerte de San Teodoro. En cualquier caso, la participación del pueblo es decisivo.
Y así acaba un día relativamente normal para Marina Oliván. A la noche siguiente, todo cambiaría.
Su tío, Harold Owen, un espadachín con parche en el ojo ha reaparecido en sus vidas después de muchos años. No parecía conocer la existencia de su sobrina Marina, y no le importaba demasiado. Harold Owen iba con la intención perdonar a su hermano, después de que perdiera el ojo (y a una persona) por culpa de su hermano...aparte de que lo odiaba por haberse casado con la única mujer a la que había amado, Beatriz. Les propuso unirse a ellos en una nueva cruzada, como los viejos tiempos, pero esta vez...una más decisiva. Unirse a una organización con verdadero poder, no como los Rosacruces, dice. Poder real, poder controlar el mundo, acabar con las guerras, provocarlas...podrían aceptar a ser una de esas pocas personas que pueden cambiar el mundo. Harold había cambiado mucho en estos 24 años, hasta el pundo de ser irreconocible. Está consumido, agotado, nervioso, pedía constantemente un artefacto que guardaba su hermano y Beatriz. Thomas, al rechazar la oferta de su hermano hizo enfurecer a su hermano, sobre todo porque le miraban como si hubiera enloquecido. ¡Detestaba que le prejuzgaran! Claro...ellos eran felices en su pueblucho con su hija...con la mujer que él había amado. Le sacó de sus casillas. Pero estaba preparado ante la negativa de su hermano, había tomado una decisión y sus hombres estaban dispuestos a actuar.
Marina Oliván volvió a casa después de otro día de duro trabajo trabajo. Todo empieza a ir mal cuando se encuentra a Salchichas, el perro del vecino, degollado. Mariano, por su parte, solo estaba amordazado. Marina ve su casa en llamas y ve paisanos armados llevando a sus `padres fuera de casa hacia un carruaje celda para llevárselos. Harold les está dando órdenes. Escucha las voces de los soldados, de donde distingue acento mountaignés... ¿por qué hay mountaigneses al servicio de su cruel tío? ¿Qué demonios busca Harold con tanto ahínco?
Harold se toma un momento para aprovechar que Beatriz está presa para abusar de ella delante de su hija, mientras Thomas está insconciente en el carruaje prisión. No llega a abusar del todo de ella, pues su hija no hace más que tocarle las narices tirándole una piedra. Harold decide que la diversión a acabado. Se lleva a los prisioneros hasta conseguir lo que quiere de ellos. En cuanto a su sobrina, le ha dejado un hermoso corte de despedida en la clavícula, para el próximo encuentro. Cuando se marchan, encuentra una carta abierto, cuyo remitente es un tal Walter Ericson y va dirigida a su padre. Parece dar una pista que no parece tener mucho sentido...
¿Qué vas a hacer, Marina Oliván?
A partir de ahora tu camino lo haces tú. Hay miles de caminos y ningún hogar al que volver.
Cadenas por corona
Los grilletes se cerraron sobre las muñecas de Leandro Vázquez de Gallegos. El Alguacil cerró las esposas duramente y apretando con malicia,...