viernes, 28 de septiembre de 2012

Ojo por Ojo...

La villa sureña de Santa Elena bombeaba tumultos. La confirmación de los rumores de la aparición del Cuarto Profeta sobre la tierra había hecho que el fin del mundo fuera promulgado por todos los rincones de Théah. Castilla y sus pequeños y humildes pueblos no iban a ser diferentes. Con el mensaje de igualdad y salvación, los pobres de todas las naciones se habían sublevado por devoción o por hambre, destrozando todo lo que la pecaminosa civilización occidental había construido. Muchos odiaban a los nobles, otros creían devotamente en Dios y creen en el Cuarto Profeta, otros querían salvar sus almas para el futuro reino de los cielos y otros muchos solo buscaban la excusa perfecta para desatar el caos y comenzar el saqueo. El Cuarto Profeta, falso o no, había dado luz verde a una actitud de salvación...a través del caos.

Dentro de la ciudad, el Pater Morales seguía proclamando mensajes apocalípticos tal y como los había escuchado del verdadero Profeta allá en Eisen...no quería asustar a la gente, pero quería salvar a todos los que pudieran del inminente apocalipsis, y Dios sabe que el miedo es una poderosa arma; quizás la única. Frente a la puerta de la empalizada, se encontraba un cuerpo tirado bruscamente en el suelo. Lo custodiaban mercenarios, valentones y soldados a sueldo. Una mujer rubia, de mirada alta y fría, ataviada con un largo vestido orlado por un hermoso plumaje negro que estilizaba su figura, se movía elegantemente entre los campesinos que huían y los que querían saquear. Aquél pueblo era un caos, pero todo fuera por llevar a aquellos paisanos a su Nuevo Orden Mundial. Siguió andando con indiferencia entre los muertos de la Villa y ni siquiera puso una expresión de tristeza ¿Acaso alguna vez en la historia hubo una revolución sin sangre? Aquél era un precio que los hombres debían pagar si querían un único gobierno, un único orden, un único mandato...de aquellos preparados para levantar Théah.

Llegó hasta el círculo de matones, que entendieron desde el minuto uno que ella era una de esa gente anónima que les pagaban tan bien.

-Señorita...- dice uno de los sucios matones tendiéndole la mano, pero la dama ni se digna a mirarlo. En vez de eso, sigue caminando como si todos aquellos disturbios provocados por el Pater Morales no le molestaran.

-Dejadme ver el cuerpo.

-Sí...señora.

Los secuaces se apartan y dejan ver un cuerpo oscuro tumbado en el suelo con la vista al cielo. Sus brazos están transformadas en dos grandes alas negras. Ella sonrió, desde luego, aquél era Corvus, su antiguo maestro hechicero cambiaformas.

-Vaya, vaya, vaya...Hola, mi querido maestro.

Ella se arrodilló junto al cuerpo. Corvus pertenecía al Novus Ordum Mundi, y su cargo era OJO, el encargado de verlo todo. ¿Seguía vivo? No, Marina Oliván se las había apañado para matarlo, como ella esperaba después de varios meses observándola; aunque por toda la sangre que había por allí, la guerrillera castellana debía estar muy herida. La expresión de Corvus era tranquila con las grandes alas negras que hacían las veces de brazos cruzados sobre el pecho, con un disparo mortal que quizás le había propinado la heroína. Ella sonrió.


- Qué sorpresa que estés muerto, ¿no, querido maestro?- comenzó ella a explicar al cuerpo muerto con voz socarrona- Resulta que al final Marina Oliván ha resultado ser más que un problema para ti. Quizás no debí haberte dicho que la chica estaba indefensa, que no estaba acompañada de otros con talento, que no tenía ni idea de empuñar un arma, que no tenía coraje alguno...no debí aconsejarte que podrías acabar fácilmente con ella y ganarte el reconocimiento del Concilio de los Trece- rió con crueldad- ¡Al final resulta que me equivoqué y te han matado por mi pequeño error! Espero que no me lo tengas en cuenta, Corvus. Después de todo, no es nada personal, ¿no? Eso fue lo que me dijiste cuando aniquilaste a toda mi familia para comprometerme con el Nuevo Orden Mundial...

Ella le prendió fuego al cuerpo, no debían dejar ninguna pista sobre la existencia del Novus Ordum Mundi...ya se estaban arriesgando su anonimato con esta operación final.

- Ya sabes lo que dicen, maestro: cría cuervos y te sacarán los ojos.

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