domingo, 4 de enero de 2015

Lecciones en el desierto

Las novicias, las doncellas o concubinas (según el amo que tuvieran en ese momento), levantaron la mesa y dejaron a la esclava Ma Gao limpiar y recoger todos los platos y vasos que dejaron sus compañeras al terminar de comer. Marina se dispuso a intentar ayudarla a pesar de que estaba totalmente prohibido ayudar a una esclava, sin embargo, estando en el desierto más desierto de Catay nadie se tomaba molestias en perseguir ese tipo de faltas.

Justo cuando iba a reunirse con Ma Gao a limpiar las prendas manchadas y los platos apareció Min, la matrona encargada del entrenamiento y directora de la casa de mujeres que ahora mandaba el capitán Xio Yuan a la dinastía Xeng como regalo de bodas.

El ejército de mujeres sería un gran regalo si las mujeres lo valían, ya que atraería muchos invitados, lo que atraería regalos y gestos amistosos. Por último, podría servir para forjar futuras alianzas entre familias.

Detrás de Min se veía el infinito desierto catayano y se metió en la tienda atrayendo a Marina con un dedo cercano.

-Vooy..- se adelantó Marina antes de que Min se adelantara.

-¿Voy?- Min arqueó una ceja esperando algo.

-Sí... vamos ¿no?- respondió la espadachina recogiendo bien su qipao y sin saber qué quería.

-...ama.

-Voy, ama.-con impaciencia y resignación.

-O señora- Min procedió a llevársela a la carpa del té.

-Señora mejor, ama suena a...- masculló Marina siguiéndola, sintiéndose un poco menos esclava.

La carpa del té era la única zona del pabellón de las concubinas donde el suelo no estaba desnudo a las inclemencias del desierto. El suelo estaba revestido de madera y había lámparas esféricas de papel anaranjado y talismanes de protección por todas partes. Las velas daban un aspecto fantasmagórico a las sombras y en el centro se encontraba paciente una mesa para el té. A un lado, había agua y un mueble para calentarla, un biombo y un platillo colgado.

Marina se adelantó enérgicamente cuando Min abrió la boca...

-Ya me pinto.Ya pongo el té. Ya pongo el incienso -decía antes de que se lo mandara.

Min no reconoció abiertamente que le sorprendió la iniciativa, por una vez, pensó que quizás podía conseguir preparar a la extranjera.

Marina encendió el incienso y lo colocó encima de un platillo colgante con la escultura y talismán de un dragón. Min respiró hondamente como si pudiera oler la paz. Min se sentó de la forma tradicional, rodillas al suelo y glúteos sobre los talones, espalda recta y cabeza sin adelantar. Mientras, Marina calentaba el agua del té y escogía no sabía si bien las hojas para la infusión.

-Bien, en la lección anterior habíamos hablado de...¿qué?

A Min le encantaba enseñar por el método del diálogo, de completar frases.

-¿Realidad...ideal?

-¿En qué consiste?

-Un momento...-la paró Marina enérgica, pareciera que ese día tuviera ganas-Es que me acuerdo del de la victoria por encima de todo, pero el de la realidad ideal no me acuerdo -se colocó cómodamente mientras el agua comenzaba a hervir y a echar vapor como su cabeza. Mmm..mm...mmmmmmmmmmm....MMMM-cada vez pensaba más fuerte y el agua burbujeaba-....¿me puedes decir el principio?

-Ais- suspiró la institutriz-,maquíllate bonita -Marina fue al biombo a sacar el maquillaje base blanco de cara mientras Min sacaba el agua del fogón antes de que se hiciera vapor y continuó con el repaso- La realidad ideal es lo que tienes que reflejar del hombre. El hombre quiere que seas un espejo sobre el que reflejarse y quiere verse totalmente perfecto.

-Aaah eso eso ¿pero eso no era...? Ah vale entonces lo de la victoria ante todo es que haga lo que haga el hombre tiene que ganar siempre pero le tiene que costar esfuerzo para mayor sensación de victoria.

-Ssssssí...

-Ah vale, entonces sí me acuerdo - sonrió.

-Debes agradar al cliente o al invitado de tu señor en todo momento.

-Ya, ya, sé lo que es. Aunque sea mentira, y él seguro que sabrá que es mentira, porque no soy un amigo, solo soy un instrumento para desahogarse...

-No. Él no debe creer que eres un instrumento.

-Ya bueno pero...

-Tu amo sabe que eres su objeto, no su invitado, al que debes halagar.

-Pero realmente es lo que soy, un objeto-notó el reproche de Marina, pero Min no dijo nada, no estaba ahí para hablar de tradiciones culturales sino de instruirla- Tengo que hacer que se sienta cómodo, debo halagarlo pero no en exceso...

-Y consiste en...

-En quitarle la "máscara".

-El hombre tiene que sentirse desnudo emocionalmente, todo lo que pase o te cuente está bajo...

-Un estricto código de silencio.

-Vas a ver muchos hombres poderosos llorar, reír o hablar de cosas que en circunstancias normales en la sociedad no van a contar públicamente. Todo lo que veas de ellos, por ridículo que sea, silencio. Es vuestro secreto. Bien, la victoria ante todo.

- Eso lo sé, ya lo he dicho.

-De acuerdo. Sabes que debes concentrarte en el placer del hombre y debes centrarte en tu papel. Tus dos rostros. De día...

-Artista.

-De noche.

-Acompañante.

-Por la mañana se potencian las artes.

-Música, literatura y danza.

-Por la noche se trabaja la seducción.

-Que no es una cuestión de sexualidad, sino de compañía y misterio.

-Nos pintamos porque...

-No somos nosotras mismas.

-Exacto. No es para ser más femeninas, ni por potenciar la seducción, es solo para meternos en nuestro papel. Cuando te  maquillas no eres Marina. ¿Quién eres?
-Nadie, una acompañante, una doncella o una concubina.

-No. El capitán ya te dio un nombre.

-Xīfēng .

Significaba "viento del oeste" por la extraña historia que contó al llegar a Catay. Marina se había convertido en el regalo de bodas más preciado del capitán Xio Yuan. Pensaban regalar un ejército de concubinas, doncellas y esclavas para la dinastía Xeng, algo que el capitán no consideraba estar a la altura para la capital de la Emperatriz Celestial . Sin embargo, con la captura de la extraña Marina y su esclavización había llegado la respuesta de las fortunas, aquello que haría valioso su regalo. Marina era una mujer occidental, belleza sureña, rebelde, voluntariosa, firme, de gran humor en la amistad e inquebrantable ante lo imposible. De apariencia exótica, rostro melancólico y con personalidad demasiado fuerte. Los hombres de Catay están acostumbrados a otro tipo de mujer y wl mayor poder de seducción en oriente era el misterio.  

Y Marina ahora mismo era el misterio de los misterios.



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Marina Oliván después de ser recluida en una casa de concubinas por el capitán Xio Yuan tras acabar en Catay por abrir la caja de los vientos de Éolo en busca de Eric. Finales de Noviembre de 1669, desierto del Mar de las Dunas, Huan Hua, Catay. 

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